6/9/12

Una mochila, dos mochilas...

... tres mochilas, cuatro mochilas ¡cinco mochilas!

Que sí, que me estoy acostumbrando a coserlo todo múltiple, desde las riñoneras ya no puedo parar: riñoneras, salvaslip, bolsos, mochilas... no importa mientras sean varios!

Ya os conté ayer que la operación mochila no fue exactamente como estaba previsto... pero como no me di cuenta hasta el momento de la foto, pues el proceso de montaje y costura me resultó muy entretenido y agradable. Sí, tengo que mirármelo, que muy normal no es liarlas tan gordas y no darme cuenta hasta ir a hacer la foto... pero ya si eso me lo miro otro día, que hoy no me viene bien.

Quería hacerles un par de mochilas a mis enanos, que a este paso voy a tener que ponerles un armario sólo para complementos. Se las hice sencillas, según el tutorial de Mi Rincón de Mariposas, porque me pareció que ellos no necesitaban más bolsillos por ahora... ¡que ya tienen riñoneras, mochilas, monederos, neceseres y estuches, poco les queda por guardar! Pero al final me dio cosilla, y les puse un bolsillo exterior a cada uno, a mi aire. Aunque sea para un par de chicles, la cosa es que les hacen ilusión los bolsillos... Y así les ponía el nombre y snaps de diferentes colores, en previsión de trifulcas futuras, porque todo lo que tienen que se diferencia bien no da problemas, pero lo que se distingue por sutilezas -como eran estas mochilas- nos trae muchos disgustos tontos.



Cada vez que uso la tela de piratas tengo el éxito de público y crítica garantizado... voy a llorar cuando se me acabe!
 
Detalle de los snaps, a gusto del consumidor: colores mezclados!
(en la de Chus también están así, entremezclándose)

 (Nota del editor: la mochila "Chus" fue cosida en un principio al revés, error de proporciones épicas del cual la autora no se percató a su debido tiempo porque empieza a ser evidente que le falta un hervor. La mochila "Nel", en solidaridad con su compañera, tenía cosida del revés la solapa del bolsillo, error que podríamos haber pasado por alto puesto que se notaba muy poco, pero ya que estábamos a descoser no vamos a andar regateando)





Luego quise hacerme una para mí, que soy una envidiosona de mucho cuidado, y para que no me riñera Nel por hacerla con más bolsillos que la suya (ya me pasó con las riñoneras...) le puse sólo el bolsillo exterior, pequeñín para monedero y llaves. Me gustó la experiencia con el cojín de semillas, así que volví a juntar recortes de tela de aquí y de allá ¡colorido a tope!. Claro que con ese batiburrillo de telas no me gustaba hacerlo de varias piezas, y volví a usar el mismo tutorial a pesar de llevar bolsillo.



¿Pero qué pasa cuando empiezas a improvisar cambios? pues que las cosas no encajan: quería ponerle las trabillas y el cordón doble, así que tenía que hacer el paso del cordón en dos piezas, y cómo iba a poner un bolsillo que quedase colgando dentro y la mochila sin forrar... Pues hubo que forrarla. Pero no os creáis que pensé en seguir el otro tutorial, que sí que era con forro y cortando las dos piezas... no, a cabezona a mí no me gana cualquiera... lo modifiqué todo a mi manera, improvisando: seguí adelante, corté el forro, lo uní a la tela exterior de la mochila y lo cosí todo junto. Como era una costura francesa, queda un poco peculiar pero queda forrada. Y yo quedo a gusto porque no me apeé de mi burra... Luego el dobladillo para el cordón quedaba fatal con la tela de recortes, eran un montón de costuras amontonadas y abultaba demasiado, así que tuve que hacerlo con unas tiras de tela aparte. Por lista, por querer hacerlo todo a mi aire. Y como al final pude apañarlo... mucho me temo que no aprendí ninguna lección ni nada de eso! ¡¡Y encima esta mochila fue la única que salió libre de percances en mi particular día de la bestia!!

Hasta aquí lo normal, mochilas para equipar a la familia, bueno, la familia excepto el padre, que empiezo a sospechar que no es que no le vayan las riñoneras y mochilas, sino que quiere asegurarse de que siga siendo yo la que acarree los bártulos... Pero tenía la aguja caliente y no podía parar... Hice dos mochilas más, sin destinatario por ahora pero ya aparecerá alguien a quien regalarla, que los peques con esto de cumplir años son muy insistentes.

Son de la versión sencilla pero de verdad, tal cual sencilla sin meterme en berenjenales (sin que sirva de precedente), y son iguales, de rayas sin nada más. La idea es personalizarlas cuando llegue el momento y sepamos para quién son, así se ponen los adornos de acuerdo con el destinatario, que presta más. Y como son iguales pero dejarán de serlo cuando se acaben de decorar, pueden estar bien para regalar a algún par de hermanos de esos que conocemos... todo se verá...




(Nota del editor: una de las mochilas "versión sencilla" llevaba como apéndice en su costura vertical un retal de tela inservible -o al menos inservible quedó después de extirpárselo- del cual la autora no tuvo conocimiento hasta que era demasiado tarde. La otra mochila "versión sencilla" salió bien a la primera, pero es que daba cosa presentarla en sociedad sin su hermana. Y no, yo tampoco entiendo cómo pude coser la parte de abajo sin notar que colgaba un trapo por ahí. Os podéis imaginar el sarao de trapos que tenía en la mesa después de coser mi mochila de retales, no?.)




Y sí, estas dos están sin cordón, porque ya era mucho pedir que no me faltase ningún material, no? Que tenía telas, cremallera, forro, bies para las trabillas y de todo, y no parecía yo misma. Y entonces fue cuando el fin de semana viajé, y compré cositas, entre ellas un cordón azul marino monísimo de la muerte... pero se me olvidó que necesitaba varios colores más, o más metros del mismo color, o en definitiva más cordón. Compré cordón para una mochila ¿por qué, os preguntaréis, si tenía cinco mochilas? Pues yo tampoco lo sé... ¡es que yo soy así! Pero las de los peques las apañé con cordón de playeros, y a éstas ya les haré uno de lana de colores bien chulo, que tengo una cordonera que hace maravillas y dos niños encantados de ayudarme a usarla.

Y digo yo, que ya que estamos podría alguien proponer una costura conjunta de... no sé, cazadoras por ejemplo, o chándals, o algo por el estilo, que con la racha que llevo lo mismo hago un montón y monto una franquicia y me forro, no? Si no me da por repetir la maniobra y lo destrozo todo, claro!

9 comentarios:

  1. ¡¡¡Estás chiflada!!! Me encanta!

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    1. Quedas contratada como psiquiatra de cabecera: reúnes exactitud en el diagnóstico y espíritu positivo... ¡¡justo lo que buscaba!!

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  2. jajajajajajajaa, lloro de risa. Lo del trapo cosido en la mochila de rallas jajajajajajajjaa, me parto!!! Las de los peques están genial, muy chula esa tela!!!

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    1. Algún día tendré que llamar a Iker Jiménez a ver si él puede averiguar cómo pude no darme cuenta.. ¡porque por más vueltas que le doy, no soy capaz de entenderlo!

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  3. Madre mía!! Me encanta tu capacidad para reírte de ti misma.
    Las mochilas son fantásticas!

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    1. ¡Pero cómo no me voy a reir de mí misma, si hay días que parezco una película de los Monty Python!! Además si soy yo la primera en reírme... luego las risas de los demás no molestan... ¡es terapia!

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  4. jajajajajajajajajajajaja vaya aventura!

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  5. Me encanta tu sentido del humor, y me apunto lo de combinar los snaps, me he enamorado!

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